En la mayoría de los casos confiamos en que el uso de las redes y dispositivos electrónicos es adecuado. De hecho, en los últimos años se ha impulsado cada vez más su uso desde el sistema educativo. Pero ¿alguien se ha parado a enseñarles cómo usarlos de manera segura?
Muchos padres utilizan herramientas de control parental, especialmente cuando los hijos aún son pequeños. Sin embargo, en mi día a día en consulta encuentro que este control es insuficiente. Los peligros pueden «colarse» en los dispositivos a través de redes sociales, videojuegos o anuncios, y es necesario disponer de información y madurez suficiente para discernir.
Cada red social tiene una edad mínima necesaria para su uso. No es fortuito: tiene en cuenta la madurez correspondiente a cada edad, que nos capacita para tomar decisiones ante las situaciones que se presentan en cada plataforma.
Educar desde el ejemplo
El desconocimiento de las tecnologías y la habilidad de quienes las usan con malas intenciones pueden poner a nuestros hijos en peligro sin saberlo. Publicaciones inocentes pueden abrir una ventana a un mundo casi inimaginable.
Explicarles cómo funciona el mundo digital desde la empatía y conociendo sus intereses será fundamental para que puedan decidir qué publicaciones realizar, qué aplicaciones usar y qué páginas visitar. Esto no se aprende de un día para otro: desde el inicio —incluso cuando les dejamos nuestro dispositivo «para que se entretengan»— debemos enseñar prácticas seguras en internet.
Si tú publicas cualquier fotografía de tu hijo en el parque o la piscina, ¿cómo no van a publicarlas ellos cuando llegue el momento? Esto compromete su intimidad, puede permitir que otras personas indaguen sobre el menor y facilita que las imágenes se compartan y descarguen rápidamente.
Acompañar, informar y poner límites
Infórmate con ellos de las condiciones de cada aplicación, establece límites de tiempo y forma de uso, explícales por qué no deben subir datos personales —ni propios ni de sus amigos—, muéstrate a su lado cuando surjan dudas y vigila sin convertirlo todo en control.
Afortunadamente, somos muchos los profesionales que trabajamos a favor de la protección de los menores. Si te han surgido dudas o necesitas más información, ponte en contacto. También puedes consultar los recursos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

